domingo, 25 de noviembre de 2012

Las malas lenguas nunca dirán buenas cosas

Somos adolescentes, seguiremos aprendiendo por mucho que digamos que "somos maduros". Engañamos, criticamos, luchamos por cosas estúpidas. Nos enamoramos y acabamos con un corazón hecho trizas. Nos quejamos y quejamos y cuando alguien viene lo alejamos. Nos quejamos de que las putas nos putean. Vamos de fiesta hasta el amanecer, bebemos, nos pasamos, tenemos resaca. Odiamos a la gente sin ninguna razón aparente, nos ponemos motes sin razón alguna y etiquetamos a la gente por su apariencia. Nos quedamos hasta tarde hablando con ese alguien, o simplemente nos quedamos despiertos para pensar, para sentir que estamos vivos. Salimos por ahí y pasamos un buen rato con nuestra"hermana", esa gente que no lleva nuestra sangre, pero que son parte de la familia. Pero un día pasará todo. Puedes perder tu tiempo centrándote en las cosas malas de la vida, pero algún día, desearás volver a ser adolescente. Así que ahora haz lo que te dé la gana, olvida las chorradas, no montes dramas y vive como si no hubiera mañana.

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